miércoles, febrero 28, 2007

el regreso de la gran 'O' parte final

Bueno, estaba yo diciendo que en esa época cuando estábamos en plena acción y yo sentía que la puchita de la Puchis (parece pleonasmo, o ¿es pleonasmo?) parecía contraerse y sentía que sus músculos me empujaban hacia afuera (a veces pensaba que era porque la estaba lastimando, ja) yo le pedía que continuara, que se hiciera pipí, era porque yo pensaba que lo que venía era su orgasmo... ya alguna vez había mencionado que a mí me encanta la pornografía, y como todo buen pornófilo tengo entre mi videoteca varios géneros, muy normalitos la neta, nada acá demasiado bizarro o ¿ilegal? quizá no en todos los países, jajaja, en realidad nada de qué preocuparse. Yo había leído algo del tema y había visto varias películas aunque también había leído cuestionamientos en los que se decía que todo era fingido y que las actrices porno en realidad se hacía pipí, etc, etc. Además nunca había conocido a una morra que le pasara, pero yo presentía que quizá podía ser algo así ¿por qué no? ¿por qué no pensar que el squirting existe? quizá la puchis era de las morras que eyaculaban.

Estábamos de vacaciones en Mazatlán y ese día habíamos salido a pistear un rato y regresamos ya bastante pedones, una vez encerrados en el cuarto y al amparo del ruidoso aparatejo del aire acondicionado empezamos a cachondear, y los dos estábamos muy excitados, más que de costumbre. Empezamos con sexo oral, haciendo un 69. Una vez que ella se vino me coloqué encima de ella y la penetré, notaba que estaba muy excitada, los dos lo estábamos. Al cabo de unos minutos se colocó en 4 patas y me pidió que la penetrara (le encanta esa posición). Llevábamos un rato así cuando noté que su puchita comenzaba a contraerse 'empujándome' hacia fuera y nuevamente le dije al oído que no parara, que siguiera hasta el final, pero me contestaba que cómo se iba a hacer pipí en la cama... entonces aceleré el ritmo y nuevamente sentí cómo arqueaba la espalda y sus músculos se tensaban pero me pedía que parara, que ya no aguantaba... tomé un tapete que había en el cuarto y lo coloqué sobre el piso frente a la cama y entonces le pedí que se arrodillara en el piso y que recostara los brazos sobre el borde de la cama y nuevamente comencé a cogérmela, esta vez con más fuerza y más rápido, sentía como mi verga topaba con la pared anterior de su puchita y eso la hacía gemir bastante, justo cuando sentí que su vagina se contraía se me ocurrió hacer lo que siempre he visto en las películas que hacen... se la saqué y comencé a restregarle la verga en el clítoris, como masturbándola dándole golpecitos sobre el botón y eso hizo que rápidamente arqueara la espalda, las piernas le temblaban y parecía que no la sostenían mientras su vagina expulsaba un chorro de líquido caliente a presión, al mismo compás de las contracciones que estaba teniendo. Yo pensé que nos iban a escuchar porque prácticamente estaba gritando. Cuando terminó de eyacular había un charco de considerables dimensiones de un líquido con consistencia acuosa, no era espeso ni muy viscoso, parecía entre transparente y blanquecino, lo olí... no olía a orina, de hecho no olía a nada en particular si acaso tenía un aroma un poco dulzón, casi imperceptible... la Puchis estaba como desmayada, no tenía fuerzas ni para recostarse en la cama, le temblaban las piernas y se perdió por unos segundos, cuando vio el charco se quiso morir de la pena, '¡Y en casa de tus papás!' me decía, jajaja. El tapete quedó empapado así que fui a tenderlo afuera y de paso tomé un trapeador para borrar la evidencia.

Cuando estábamos acostados a la Puchona le daba risa nomás de verme, de esas risas nerviosas... no sabía qué decir, ni que pensaba yo. - ¿te gustó? - le pregunté. - nunca había sentido un orgasmo tan intenso - me contestó. - es muy diferente... ¿a ti te gustó? - me preguntó ella.

La verdad es que me gustó mucho, fue algo muy intenso sentir un chorro de líquido caliente sobre mi verga, fue una sensación muy agradable y excitante. Sonrió cuando se lo dije.

¿Y después? Bueno, hemos aprendido poco a poco sobre este pedo. Para empezar no es orina, de eso sí estoy seguro, no se ve, ni tiene la misma consistencia, ni es del mismo color, ni huele a orina. También que sale de la uretra, no de la vagina, así que no es flujo vaginal ni es espeso, ni huele igual tampoco. No es una secreción, es un chorro de líquido que sale a presión como lo hace la orina. No hace mucho escuché por ahí una queja de una chava que decía que no conformes con la presión que sienten por alcanzar un orgasmo ahora resulta que la exigencia para que una mujer eyacule es cada vez más frecuente... me dió risa. Según esta persona, esta 'moda' de las mujeres que hacen aguas se da gracias a la pornografía, donde un malévolo grupo de actrices se orinan a manera de complot fingiendo tener un orgasmo... bola de putas desgraciadas. Y bueno, a mí me da risa porque esto no es una 'exigencia' ni nada por el estilo, es simplemente la única forma en la que la Puchona puede experimentar un orgasmo durante el coito, así de fácil. Y además a mí me encanta, claro, pero según la información que hemos encontrado no a todas las mujeres les pasa esto. No se trata de que con perseverancia lo conseguirán ni nada por el estilo, algunas mujeres pueden, algunas no y ya. Ahora no es que sea la octava maravilla, ni que sea mejor o peor, repito: es la única forma que conozco en que la Puchona puede experimentar un orgasmo mientras la estoy penetrando y además tiene sus inconvenientes porque detalles como mojar la cama muchas veces detiene a la Puchona, a veces se trata de encontrar el momento y el lugar adecuado (gracias moteles de paso, jajaja), pero en general es algo que disfruto mucho porque luego la Puchis parece multiorgásmica cuando le abre a la fuente.

Increíblemente no se sabe mucho del tema. Aparentemente ya desde la antigüedad se hablaba de la eyaculación femenina pero fue hasta 1960 cuando Ernest Gräfenberg documentó algo al respecto, el mismo que descubrió el Punto G. Aún así nadie parece ponerse de acuerdo y existen incluso los que piensan que todo esto es falso, negando que tal cosa exista. Al parecer la eyaculación se trata de un líquido claro que es generado por las glándulas de Skene o Parauretrales y al ser estimulado el Punto G provoca la expulsión del líquido a través de la uretra. La explicación del por qué no todas las mujeres experimentan esto se debe a que el tamaño de las aperturas de las glánduas varían de mujer a otra, llegando a desaparecer en algunas.

Ya hemos ido agarrando experiencia con el tiempo, no es algo muy complicado, puede eyacular con penetración o con estimulación manual, ¿dónde hay que estimularla? bueno, lo que hay que hacer es insertar un dedo (de preferencia el índice) dentro de la vagina en posición recta como apuntando hacia la cabeza de la mujer y ahora pégalo hacia ti, es decir, hacia la pared anterior de la vagina, se siente como un poco rugosa, ahí mero es donde hay que estimular suavemente y conforme ella se excita hay que incrementar la presión y el ritmo, cuando notes que su vagina se contrae y que las piernas se tensan la mujer deberá sentir unas incontrolables ganas de orinar y sus músculos empujarán tu dedo hacia afuera, en ese momento hay que estimular el clítoris un poco fuerte y rápido y entonces saldrá un chorro disparado de líquido caliente. Bravo, lo has conseguido, jajajaja. Y recuerda, la práctica hace al maestro.

Por eso decía la Puchona en un comentario anterior que con ella sí hay evidencia física tangible de su orgasmo, jajaja pero quién sabe, según esto las actrices porno lo fingen orinándose, no? para todo hay mañas, jajajaja.

Bueno, ya quedó muy largo esto, ahí se ven perros.

P.D. Como diría Johnny: Orgasmos acuáticos para todos!

domingo, febrero 18, 2007

el regreso de la gran 'O'

En la primera parte de esta zaga, comentaba que conocía pocas mujeres con problemas para tener un orgasmo mediante la penetración, o por lo menos que me lo hayan manifestado, jajaja. Una de ellas es la Puchona.

Las primeras veces que tuvimos relaciones me di cuenta que empezaba a excitarse y parecía que iba a llegar al orgasmo pero no lo hacía, al principio no le di mucha importancia pues le pregunté y ella me aseguró que sí se venía. Pero conforme transcurría el tiempo seguía esperando presenciar un orgasmo suyo sin conseguirlo, así que decidí abordar el tema nuevamente. Le pregunté si con alguna otra persona había tenido un orgasmo durante el coito y ella me respondió que no estaba segura, eso me dejó con más dudas todavía. Si ella había tenido un orgasmo no lo dudaría ni un segundo por lo que comencé a pensar que quizá nunca había tenido un orgasmo. Claro que podía disfrutar del sexo, eso era bastante obvio y lo que más me llamaba la atención era que realmente comenzaba a excitarse pero por algo no alcanzaba a terminar. Me decía que cuando se masturbaba si sentía placer pero no estaba segura si se venía tampoco. En sí no era algo que me molestara, claro que tenía ganas de conocer un orgasmo suyo pero confieso que lo medité y llegué a la conclusión de que en realidad estaba en una posición un tanto cómoda pues podía dedicarme a disfrutarlo sin ninguna preocupación, digamos que me sentía 'libre de culpa'. Lo que me agüitaba era que ella no pudiera experimentarlo, que no supiera qué se sentía.

Nuevamente lo que me empezó a llamar la atención es que cuando lo estabamos haciendo había momentos en los que ella se veía como 'lista' para venirse, comenzaba a excitarse, arqueaba la espalda, tensaba las piernas, la respiración entrecortada, los pezones erectos y todos los signos inequívocos pero de repente sentía que por alguna razón se detenía, se contenía por así decirlo. Una vez que estábamos en pleno foreplay decidí intentarlo masturbándola pues aunque en muchas ocasiones le había acariciado la puchita había sido solamente antes de tener relaciones. Comencé a acariciarle el clítoris y no voy a decir que estuvo pelado el asunto pero sí logró tener un orgasmo, muy intenso según ella, aunque también me dijo que era algo parecido a lo que sentía cuando se masturbaba, yo supusé que entonces sí tenía orgasmos masturbándose pero que quizá se refería a que se siente diferente cuando alguien más te masturba. El problema estaba durante el coito, no lograba venirse con penetración.

Durante ese tiempo ella se empezó a interesar en el asunto, y comenzó a buscar información en internet, entendió que el orgasmo ahí estaba pero que ella no sabía como llegar a él, es como uno de esos rompecabezas de metal que venden en los tianguis, sabes que puedes separar los dos aros pero no entiendes cómo, y lo intentas y lo intentas sin conseguirlo y la lógica te dice que así como lo estás intentando no vas a conseguir nada pero no sabes de qué otra forma podrías separarlos, de repente la mente se abre y encuentras la forma de hacerlo, y después de repetirlo un par de veces no puedes creer que antes no podías pues ahora te resulta tan claro y obvio el mecanismo y ahí estaba frente a tus narices. Yo busqué métodos alternos, ya ven mi mente cochina, jeje. Un día cualquiera, sin que tuviera nada de especial, me presenté en su depa con una bolsa de regalo en la mano, y un paquete de pilas en la otra. Cuando abrió el regalo comenzó a reírse pero alcancé a verle la cara de curiosidad, y me aseguró que le había encantado su regalo. A mí simplemente se me ocurrió que quizá un consoldador podía ser de ayuda, para que pudiera practicar con la penetración y para agregar un poco de giribilla a nuestras relaciones, jajaja. Resultó un buen juguetito después de todo, estaba divertido el asunto pero aún así no ayudó mucho, lo que sí le funcionó fue el asunto del vibrador así que de ahí en adelante lo ha usado más para estimular su clítoris que para la penetración.

Por esos días yo intentaba estimularla con la mano o con la lengua hasta el orgasmo antes de penetrarla, además así estaba más excitada cuando la penetraba pero nuevamente a mí me llamaba la atención que había un momento en que su puchita se contraía como si fuera a tener un orgasmo y en ese momento paraba, había ocasiones en que ella misma me pedía que parara, que le molestaba o que le 'dolía' y yo sentía que por alguna razón se contenía. Cuando yo terminaba ella salía corriendo al baño a hacer pipí, y tiempo después me confesó que cuando hacía pipí después de las relaciones sentía algo más que alivio, algo placentero, como orgásmico. Yo deduje (obviamente) que cuando sentía que su puchita se contraía y ella parecía contenerse era porque sentía ganas de hacer pipí, algo que ella después me confirmó.

A partir de entonces cuando estábamos teniendo relaciones y sentía que ella estaba a punto de pero nada comencé a pedirle que se hiciera pipí, que no se aguantara pero claro que a ella le daba pena, cómo iba a hacerse pipí, y además sobre la cama? además a ella el asunto le parecía medio extraño, yo temía que pensara que era un fan de las lluvias doradas, jajaja, pero era más bien por otra razón. Ya para entonces la Puchona y yo habíamos platicado las cosas y habíamos decidido pasar de vecinos/amigos/amantes a pareja que vive en el pecado, o arrejuntados como dicen por ahí.

Los meses pasaron y por ahí de los 8 meses de vivir juntos nos fuimos unos días de vacaciones a Mazatlán, llegamos a casa de mis papás, que está muy cerca de la playa y durante el día nos tirábamos en la arena y por la noche nos íbamos a pistear dando la vuelta o en algún bar. La cuestión del sexo la resolvimos muy bien porque dormíamos con aire acondicionado, igual que mis hermanos y mis papás, todos con la puerta cerrada y con el ruido del aparatejo en su cuarto, jajaja.

Y ahí, en el lugar menos pensado fue donde ocurrió todo.

Continuará...

Ahí se ven perros.

jueves, febrero 15, 2007

como Ud. lo vio en TV

En la fila del auto king...

Srita. King: - ¿puedo tomar su orden?

Perro: - sí ehhh... me das un combo número 10 por favor. Grande

Srita. King: - ¿el sabor de su bebida?

Perro: - coca

Srita. King: - ¿está completa su orden?

Perro: - mmmm, ¿le puede añadir tocino? (a la Puchona) ¿tú qué vas a querer?

Srita. King: - ok, ¿está completa su orden?

Puchona: - ay pues uno de whooper normal, mediano.

Perro: - no, también me das un combo número 1, mediano por favor, con coca.

Srita. King: - ¿eso sería todo?

Puchona: - pide unos de esos ándale para probar, jeje...

Perro: - también me das unos jalapeño poppers, eso es todo

Srita. King: - pase a la primer ventanilla por favor.

Puchona: - chin, te iba decir que también le pusieran tocino a la mía...

Perro: - si quieres le digo ahí en la ventanilla

Puchona: - bueno

Perro: - Señorita, ¿le puede añadir tocino al combo número 1 por favor?

Srita: ok, su total sería de 156 pesos por favor

Puchona: - chin! no traigo lana...

Perro: - ahh ¿neta? chin, a ver ya no me acuerdo si yo traigo... (empiezo a buscar dinero) nel solo traigo 100

Puchona: - hay que pagar con tarjeta

Perro: - Señorita ¿aceptan tarjeta?

Srita. King: - uuuuy no, ahorita no tengo terminales...

Perro: - ¿qué hacemos?

Puchona: - no pues cómpralo tú, yo mejor como atún...

Perro: - ay si, ¿cómo crees?

Puchona: - no de veras, a mí se me antoja también una ensalada de atún.

Perro: - ¿segura?

Puchona: - sí ándale, no te preocupes yo con el atún estoy bien.

Perro: - ok. Señorita, ¿me puede cancelar el número 1?

Srita. King (con cara de pocos amigos): ok, su total sería de 84 pesos por favor.

Perro: - aquí tiene

Srita. King: en la siguiente ventanilla le entregan su pedido.

Mientras avanzamos escuchamos a la Srita. King gritando - nada más la extreme... nada más la extreme!

Puchona: je, pasó exactamente como en el comercial de la tele, jajaja.

Perro: sí verdad? eso les pasa por no aceptar tarjeta.


Ahí se ven perros.

lunes, febrero 12, 2007

El Día en que YO fuí una Vaca.

Después de meses de ausencia jaja y retomando el tema de las vacas, les voy a contar de una muy peculiar y de dos patas.


Recuerdo que cuando eramos niños mis hermanos y yo siempre que salíamos de vacaciones planeábamos qué íbamos a pedir de comer
en los restaurantes que nos llevaban desde un día anterior, asi de tragones éramos… a que días de felicidad! No te preocupabas por la báscula… y hasta eso ni razón tenía de pensar en ello, aunque nunca fui escuálida siempre gocé de una figura delgada… hasta que las hormonas llegaron a escena.

A los 13 años empece a notar cambios en mi cuerpecito de sirena, mis líneas rectas se estaban deformando a redondeces que aumentaban con los años, para cuando tenía 16 cargaba con 2 kilos de carne en el pecho y otros tantos en la panza y tal parecia que aquello no iba a parar, ya en ese entonces empecé a tener broncas con mis periodos, pasaban meses sin que viniera la visita incómoda o se presentaba 2 veces en 30 días, así que mi madre me llevó con una ginecóloga que para mi mala suerte resultó ser una morra recién salida de la facultad, me recetó tomar pastillas anticonceptivas para regularlo, no sé si en esos tiempos todavía no se habían hecho estudios sobre los
efectos secundarios de esas mentadas pastillas, sus dosis etc. o si la ignorante era la doctora el caso es que fué peor el remedio que la enfermedad, efectivamente se me reguló la regla, pero subí como 20 kilos en meses, aparte de los que ya tenía de más... imaginen una adolscente insegura con complejo de patito feo con 1.58 de estatura y pesando casi 73 kilos.... ya? pues abajo pónganle mi nombre, y para acabarla con unas tetas descomunales, que fueron el blanco de innumerables burlas, algunas muy crueles y que se me quedaban tatuadas en la tatema sin reparar en ello. Quién no se acuerda de la chiquitubum??? En ese tiempo Mar Castro hizo de las suyas en el mundial, en la escuela a mi paso la maldita canción me seguía a donde fuera, digo, yo no me hubiera sentido ofendida si hubiera tenido el cuerpazo de la morra, el pedo era que ella se veía como chica de Hugh Heffner y yo más bien me veía como VACA PASTANDO EN EL CAMPO.


Sí, eso ocasionó que yo llegara a odiar a mi cuerpo, y despreciara a las niñas. me odiaba a mí misma. Trapeaba el suelo con mi auto estima, ser gorda cuando eres adolecente es algo que no le deseo a nadie, bueno ser gordo. Punto. Es un trauma muy fuerte, y lo peor es que no lo hablaba, a nadie le dije lo mal que me sentía por estar así, siempre he tenido problemas para expresar lo que sucede en mi cabecita (hasta la fecha, estoy expiando mis demonios ja! que buena terapia) Y hacía mucho ejercicio, diario, no voy a decir que no comía pero a excepción de mi infancia nunca he sido desmedida para comer, incluso intenté practicar la bulimia, neta, pero nunca pude, y jamás he podido vomitar voluntariamente, jaja es más en toda mi vida de borrachera solo he vomitado 3 veces y ha sido por que de plano estuvo cabrón la fiesta… en fin el caso es que eso me provocó ser extremadamente introvertida con los chavos, recuerdo que si veía al wey que me gustaba caminando por la misma banqueta que yo (sin que me conociera siquiera) me daba la media vuelta y rodeaba la manzana para evitar cruzarme con él y viera mi despreciable ser, chale, si ni siquiera sabía que yo existía. AaAAAAAHHhhh qué melodrama!!!!! Y luego ver todas esas películas gringas de los marginados convirtiéndose en populares, neta que en lugar de darme esperanza me deprimía o me encabronaba. La vida real es otra historia.

Bueno pues mi desmadrito hormonal me lo compuso un doctor que afortunadamente llegó a mi vida jajajaja me puso en un tratamiento de un año con otras pastillas mas avanzadas que costaban una fortuna, pero para compensar m
is desgracias me las conseguía por medio del Seguro Social, así no tuve que desfalcar a mis padres. En ese año baje como 8 kilos, estaba aún en sobrepeso pero por lo menos no me veía como Pistachón Zig Zag por que eso sí, gorda o no las piernitas flacuchas herencia de mi padre seguían en le mismo estado.


Ya a mis 19 años podía salir sin sentirme como carpa de circo. Recuerdo una vez que me iba a ir de vacaciones a la playa con mis amigos, ya saben ese desmadre de springbreak, juventud divino tesoro, soñaba con ponerme un traje de dos piezas y ya que no daba tanta pena ajena pues fui a buscar uno, pues después de días de probarme más de 30 trajes y ver que niguno ocultaba mis vergüenzas (llámense las niñas) lo único que conseguí fue echarme a llorar en la banqueta afuera de una tienda.

Siempre he creido que cada quien tiene momentos o decisiones en su vida que viéndolo en retrospectiva es lo que cambia y forma tu manera de ser y en ocasiones hasta determina tu futuro. Uno de ellos fue cuando decidí irme a Europa a dar un rol costara lo que me costara. Siempre me ha gustado mucho viajar, experimentar nuevas culturas y conocer gente, mi timidez solo era latente con los hombres que me robaban los suspiros, y aunque es obvio que no era la más popular sí se me facilita hacer amistades. Así que hice rifas, trabajé en tiendas, vendí mi recámara o cualquier cosa que me cayera en las manos y fuera vendible… no le vendí mi alma al Diablo porque nunca me lo encontré al cabrón, y tampoco mi cuerpo porque no creía posible que cayera comprador jaja así que a mis recién estrenados 22 años hice mi maleta y me fui a conocer Italia, Israel y Egipto. Duré mes y medio en el otro lado del charco y viví muchas cosas, pero bueno ese es otro post, el rollo es que ese viaje me cambió la vida, regresé con mil experiencias en mi cabeza… y con 6 kilos menos en mi cuerpecito.

Poco a poco iba quitándome físicamente lo que me hizo sufrir durante toda mi adolescencia, pero en lo que no había caído en cuenta era que faltaba la parte más dificil, quitármelos de la cabeza…




Y aqui le ponemos pausa y luego les acabo de relatar este bonito cuento para dormir


Aila pues’n!

domingo, febrero 04, 2007

el día que me cayó una vaca encima

Yo soy el mayor de 3 hermanos, varones todos. Al parecer mis padres eran muy calientes o tenían mucha prisa pues mi madre se embarazó de nuevo a los pocos meses de haber nacido yo. Tenía 1 año y cinco meses cuando mi hermano (lo llamaré Sport Billy) nació. Cuentan mis padres que me costó trabajo aceptarlo, que le hacía maldades y cosas de esas, yo no lo recuerdo en realidad. Yo tengo el recuerdo de mi hermano como mi compañero de juegos, aún cuando parecíamos polos opuestos. Yo era un poco más moreno, con el cabello oscuro y lacio, nariz fina, ojos grandes y café oscuro, serio, un poco tímido, con anteojos desde kinder hasta segundo año de primaria, que le gustaba leer a Tom Sawyer, los de Julio Verne, historias de piratas y esas cosas, que se la pasaba horas dibujando y pintando; mi hermano era de piel apiñonada, con cabellera de rizos rubios, nariz de bolita, más trompudo que yo, de ojos castaños, siempre risueño, muy inquieto, todo el tiempo haciendo caras, y brincoteando de un lado para otro, bueno para todos los deportes, le gustaban los comics no los "libros de letritas". Con todo y todo jugábamos todo el tiempo juntos, nos bañábamos juntos incluso. Él siempre andaba arriba de los árboles, brincando de rama en rama con una naturalidad digna de un mono, saltando azoteas, trepando rejas y bardas por donde sea, siempre terminaba superándome en los videojuegos y en cualquier cosa que se requiriera destreza y coordinación. Curiosamente el de los golpes era yo, mi infancia estuvo marcada por las costras en las rodillas y codos, quemaduras, caídas, atropellamientos y demás, eso sí nunca he pisado un quirófano, pero era de llamar la atención que el que se la vivía expuesto al peligro era mi hermano yo casi no, y en el momento en el que se me ocurría hacerle segunda era cuando me accidentaba, invariablemente.

Por principio de cuentas teníamos mucho espacio para jugar. Vivíamos en una mezcla entre vecindad y privada; un conjunto de cuatro casas con un patio amplio con jardineras, un limón y un guanábano, unidos a la calle por un pasillo largo de no más de 3 o 4 metros de ancho que nos servía de pista de carreras en nuestros juegos, además en ese entonces uno podía andar por la calle y perderse por horas sin que sus padres se alarmaran ni que le pasara nada. El pasillo era contiguo a una casa muy grande que pertenecía a un Doctor y su familia, compuesta por su esposa, 10 hijos y un perro llamada Once. En la parte trasera, que era la que colindaba con las casas, tenían un patio enorme con una cancha de básquetbol, unos columpios, palmeras y mangos, testigos todos de muchas aventuras que vivíamos en nuestro mundo.

En una ocasión estábamos todos los vecinos jugando a las escondidas y en una ronda decidimos salir a escondernos hasta la calle, yo seguí al Ricardo, un vecino que era unos 5 o 6 años mayor que yo pero mentalmente menor, debido un ligero retraso. En la esquina de la casa estaban demoliendo un edificio para contruir un Conalep, que era un esfuerzo del gobierno por tener mano de obra técnica calificada, ante la imposibilidad de ofrecer a todos una educación gratuita universitaria. Al doblar la esquina para escondernos vimos una máquina barredora, de esas que usa el Ayuntamiento que esparcen el polvo más que barrerlo. El Ricardo se trepó a la barda del edificio para ver la máquina y desde ahí me dijo que tenía dos volantes. Nunca había visto un vehículo con dos volantes así que decidí trepar para verlo por mí mismo. La barda estaba hecha de hormigón y debido a la demolición tenía agujeros en los que te podías apoyar para treparla, debía tener unos 3 metros de altura. Trepé hasta un costado de donde estaba el Ricardo y me agarré con las manos de la parte superior de la barda. Giré mi cabeza para ver el interior de la máquina y al hacerlo me colgué con los brazos hacia atrás. Mientras contemplaba la pendejada de los 2 volantes sentí como la barda empezó a tambalearse y de repente se me vino encima. El Ricardo se estaba bajando en ese momento pero yo no alcancé ni a voltear a ver qué pasaba y solamente sentí un golpe muy duro en la espalda y un peso que me aplastaba el pecho. Tenía la imagen un poco borrosa y alcancé a ver a unos albañiles quitando ladrillos; uno de ellos me alzó en sus brazos y le preguntó al Ricardo que dónde vivía. Cuando entraron al pasillo que llevaba a la casa el Ricardo le gritó a mi hermano que me había caído una barda encima, que le avisara a mi mamá.

Cuando me recostaron en mi cama mi madre me preguntó que dónde me dolía, y yo le señalaba que en la espalda. Entre las vecinas discutían qué hacer y una de ellas le comentó que me tenían que llevar a que me sacaran radiografías. Todas entraron al carro y nos acompañaron con el Doctor. Recuerdo que sentía mucho frío recostado en la plancha frente a la máquina de rayos X, que yo tenía mucho sueño y que mi mamá me suplicaba que no me durmiera pues las vecinas la asustaron con eso de que era malo que me durmiera. Mi madre entró con el Doctor después de platicar a solas con él y entonces el Doctor me dijo que quería hablar conmigo. Me dijo que había sido muy afortunado, que había recibido un golpe muy fuerte en la columna y que tenía una lesión muy pequeña en la parte baja, que soldaría sola mientras no hiciera mucho esfuerzo físico, pero que si el golpe hubiera sido unos cuantos centímetros más abajo que me hubiera lesionado un nervio y probablemente habría quedado paralítico de por vida. Eso se me quedó grabado en mi mente de escasos 6 años, me quedé impactado. Quizá ni era cierto, quizá queria asustarme solamente para que no anduviera haciendo pendejadas pero lo que sí sé es que me impresionó.

A las semanas ya estaba en la calle otra vez, con la bola de la cuadra. Sentía dolor al caminar con el pie izquierdo pero cojeando podía andar detrás de todos, aún así me pareció extraño y le comenté a mi mamá que todavía sentía dolor cuando apoyaba el pie. Tan preocupado por mi espalda estaban que jamás se les ocurrió pensar que podía tener algún otro golpe. Finalmente el doctor nos mostró la radiografía de mi pie con la que nos explicó que me había fracturado los últimos tres dedos pero que como ya habían pasado tantos días que ya me había soldado. Lo único que podía hacer era volver a quebrármelos y enyesarlos, o dejarlos así. Le aseguró a mi madre que en realidad no me habían soldado tan mal pero que iba a tener que dejar de apoyar el pie por unos días si quería que sanaran pronto.

Años después, una vez recordando esa anécdota dice mi Mamá que cuando mi hermano entró corriendo buscándola ella le entendió claramente cuando le gritaba que mí me había caído una vaca. Dice que por más que lo intentaba no podía imaginarse una escena donde a mí me hubiera caído una vaca encima, jaja.

Y pues ya, eso es todo. Ahí se ven perros.